En El Escondite del Dragonfly, somos buscadores de la verdad y la libertad humana. No estamos vinculados a ninguna ideología, movimiento, organización, religión o secta...

viernes, 24 de enero de 2014

DIARIO DE UN HACEDOR DE ALAS


¿Qué es el égregor? Esa entidad que creamos y no vemos.
Probablemente la mayor parte de los diccionarios no contengan la palabra EGREGOR y mucho menos su significado. Es un término que se utiliza a la interna (en el círculo interno) de una Orden Iniciática, y por eso, casi ni se conoce la palabra en sí.

Se llama EGREGOR a un conglomerado específico de energías (del plano astral) compartidas por un colectivo humano.Todo egregor es una Entidad vigilante.

Es perfectamente comprensible que el alcance y el poder de un egregor es directamenteproporcional a la cantidad de personas que lo crean y sostienen con sus emociones y su atención.

Todo égregor como entidad, se identifica con su creador, y siempre que se lo convoque (aún inconscientemente) vendrá en apoyo o auxilio de quien le brinda "alimento" (su alimento son las emociones, la atención, y la intención), por eso se le llama vigilante.

lunes, 20 de enero de 2014

DIARIO DE UN HACEDOR DE ALAS

PROTECCIONES

Hace tiempo que les debo este artículo, y visto los últimos acontecimientos sucedidos en lo
particular y lo general, creo que es el momento para explayarnos en este tema de las protecciones. Si bien en su momento algo tocamos y todos saben de qué estamos hablando, hoy intentaremos explicar y detallar que es una protección y como se hace para que su efecto sea el deseado.  Lo que primero tenemos que saber, es que como siempre en DDLA estamos hablando de energías, todo lo demás son analogías para su correcta comprensión.  

Toda forma de vida como la conocemos está formada por una serie de capas o películas, que podríamos visualizar como láminas superpuestas sobre un tablero de dibujo, siendo cada lámina una capa distinta que forma la totalidad del dibujo, agregándole detalles, colores, sombras, etc., hasta completar el paisaje. Estas capas están formadas por un entramado energético cuya diferencia de vaet (vector angular espacio temporal) separa unas de otras y les da el “valor” del espacio matricial al que corresponden. Cada capa tiene su propio campo mórfico que está sujeto e influenciado por los campos mórficos de los que le rodean, fluctuando con su interrelación y siguiendo un ritmo de (x)Hz según los “pulsos” del efecto Tesla en vigencia. Nosotros como unidades de carbono estamos formados por nueve capas energéticas que son las siguientes: 

domingo, 19 de enero de 2014

DIARIO DE UN HACEDOR DE ALAS

El arte de tener siempre la razón (y sus desventajas)


Puede parecer un truco jedi o zen, pero la mejor manera de tener la razón es no participar en discusiones. ¿Pero quién puede resistir la tentación de mostrar sus mejores argumentos y de tratar de persuadir a los demás de que lo que nosotros pensamos es lo correcto? No importa que se trate de un thread de comentarios en una página web o de una cena familiar: hay gente que querrá tener siempre la razón, cueste lo que cueste. 
¿En qué momento una conversación se transforma de un civilizado intercambio de ideas en una guerra de volúmenes de voz hasta que alguien comienza a insultar abiertamente al otro? Los manuales de retórica nos dirán que los argumentos ad hominem (aquellos dirigidos contra nuestro interlocutor de manera personal y no contra sus ideas o posiciones) son un recurso legítimo para ganar una discusión; sin embargo, el psicólogo Drew Westen demostró en un pequeño experimento que el ganar una discusión deja inmovilizada nuestra capacidad de pensamiento lógico y razonamiento; en otras palabras, los que quieren ganar un argumento por cualquier medio deben dejar de pensar.
Westen basa su hallazgo en un experimento con partidarios políticos de las elecciones presidenciales en EU del 2004, entre los candidatos George Bush Jr. y John Kerry. A un grupo de partidarios de ambos candidatos se les mostraron videos donde sus candidatos salían contradiciéndose a sí mismos. Lo que ocurrió en sus cerebros al ver que los políticos contradecían sus propias visiones de mundo fue que las zonas del cerebro que controlan el razonamiento lógico se adormecieron, mientras que aquellas partes que controlan la hostilidad (el reflejo de respuesta al ataque en una pelea, por ejemplo) se activaron.
Los participantes del experimento se sienten, entonces, atacados personalmente y reaccionan no desde una trinchera lógica sino visceral: la nueva información no halla donde “archivarse” dentro de una lógica militante, por lo que se transforma en agresión. Esto ocurre, según Westen, porque en esos momentos no queremos persuadir al otro de nuestros puntos de vista, sino defender nuestros propios argumentos (nuestra propia adhesión a una verdad adquirida) de cualquier cosa que pudiera dañarla. (El resto de los experimentos y cómo afectan la vida pública de un país pueden consultarse en el libro de Westen, The Political Brain.)
En otras palabras: una conversación se vuelve una discusión violenta cuando la verdad deja de importarnos, y comenzamos a discutir dentro de una metáfora de guerra, donde vencer lo es todo. Como atestiguan muchos personajes que quisieron tener la razón a toda costa (pensemos en Robespierre, Stalin, Hitler o Mao), la imposición violenta de una opinión no la vuelve verdadera, y aquel que desea imponerla corre el riesgo de convertirse en un tirano. 
No es difícil ver este comportamiento en cualquier terreno donde exista más de un punto de vista dominante o entre partidarios de diferentes aspectos de una misma cosa: en lo profesional al igual que en lo personal, la gente cree que tener la razón es el equivalente a tener un status jerárquico superior al del otro.
La dialéctica y la filosofía enseñan que pueden existir verdades contradictorias, y que las respuestas importan menos que el planteamiento correcto de las preguntas. Pero este “correcto planteamiento” sólo puede hacerse cuando los interlocutores están dispuestos a poner en crisis su propia visión del mundo; la actitud filosófica sería la que desea conocer la verdad auténtica, incluso concediendo que nuestras propias herramientas emocionales e intelectuales pueden estar mal calibradas; es decir, que al retórico y al político les interesa tener la razón por razones de poder, mientras que a los pensadores libres les interesa plantear los términos en que una verdad puede conocerse o rechazarse definitivamente.
Si de cualquier forma lo tuyo es tener la razón a cualquier precio (es decir, si te interesa más el imaginario respeto de los demás o la imposición de tu punto de vista por medios diferentes a los de la verdad consensuada) te recomendamos revisar Dialéctica erística o el arte de tener siempre la razón, de Arthur Schopenhauer. Si lo tuyo, en cambio, es el temperamento dialéctico, seguramente hallarás a Schopenhauer igualmente estimulante (era uno de los favoritos de Nietzsche).
Fuente:http://pijamasurf.com/

miércoles, 15 de enero de 2014

DIARIO DE UN HACEDOR DE ALAS

ÚLTIMOS INFORMES


Por motivos de fuerza mayor se interrumpen momentáneamente las
publicaciones sincrónicas de los artículos sobre los demiurgos, para comunicar los últimos informes de los mundos superiores. Desde el primer informe del 8 de octubre del 2013 han pasado grandes cosas tanto en los mundos superiores del espíritu como en los inferiores de la materia. 

La idea de estos artículos fue decidida  en otros planos para acercarles los acontecimientos sucedidos en los estratos superiores de la materia, y reflejados luego en lo físico, para que tengan una base real en donde trabajar, y estar preparados para afrontar y comprender acontecimientos que muchas veces resultan inexplicables. Desde la entrada en escena del tercer demiurgo, el Dragón ha recuperado poder sobre las huestes superiores e inferiores, pero la toma o reconquista de territorio matricial perdido no ha sido fácil. La cosecha por parte de las sombras ha sido y es enorme, y recuperar espacio matricial, sea mental, etérico o físico, conlleva un esfuerzo y trabajo extra, que no pueden hacer sólo las huestes del Dragón sin el apoyo del Humano y necesitan de nuestra participación consciente.

martes, 14 de enero de 2014

DIARIO DE UN HACEDOR DE ALAS

FRIMOST


“Esta invocación se realiza en día martes, entre las once y doce de la noche y a la luz de la luna, procurando no ser visto durante la operación. Con la espada de Adonay trazarás en el suelo dos circunferencias concéntricas: la interior deberá tener unos seis palmos de diámetro y la exterior, un palmo más, aproximadamente. En el espacio comprendido entre las dos circunferencias, gravarás, valiéndote de la lanceta mágica, las palabras siguientes: OBEDECE FRIMOST - OBEDECE FRIMOST - OBEDECE FRIMOST. .”

Este es el comienzo del ritual de invocación a Frimost, el demiurgo de la destrucción. Este es un demiurgo terrible para la humanidad, se lo relaciona con el segundo jinete del apocalipsis y su caballo rojo, pues es el responsable de entregar los más bajos instintos y sentimientos del mal a los hombres. Ira, odio, venganza, resentimiento, etc., son los productos del proceso del deseo de destrucción por los centros emocional e intelectual, manejando energías del miedo que tendría que manejar el centro instintivo. Frimost cubre todas las posibles elecciones de la ecuación de elección del miedo inducido artificialmente, siendo un reflejo de la violencia acumulada en el EMmental de toda la humanidad, que se proyecta como mal. En el artículo el mal y el miedo dije “El mal no es una energía en sí, el mal es un acto consciente que atenta sobre la seguridad física o psíquica de la unidad de carbono y su contorno, de forma antinatural o premeditada. La energía del mal es la energía del acto mismo de lastimar o producir un daño o peligro.” Frimost es el encargado de esas energías, que producen por reacción de sus manifestaciones el acto del mal, hasta rebalsar los límites emocionales del hombre y producir las guerras. 

La contraparte de Frimost, el demiurgo de la destrucción, no es un arcángel o demiurgo, pues el mal no es un deseo del hombre sino una consecuencia de su miedo, así que está completamente en nosotros y nuestra consciencia, nivelar la balanza de la destrucción por medio de la comprensión de nuestras exo y endo energías nocivas. La destrucción ocasionada por las reacciones de nuestro ego, son en última instancia, el alimento de Frimost, y su propio deseo de destrucción a todo nivel o estrato asegura nuestro error. Este demiurgo fue puesto como choque para que los deseos del hombre sigan su curso, pues detrás de toda destrucción viene el deseo de construcción para reparar lo destruido, intentando equilibrar la balanza de los opuestos por la satisfacción de conseguir lo deseado, cosa que jamás se alcanza, pues el centro emocional implicado en la destrucción, nunca regenera un sentimiento destruido, pues sólo puede acomodar nuevamente ese sentimiento el propio centro a través de la conciencia del Ser, y mientras estemos en poder de los siete demiurgos y la inconsciencia del ego, Frimost se asegura de que esto no pueda suceder. 

En el mundo se nota la mano de Frimost en las tempestades y tormentas internas y externas del hombre, pues es el demiurgo que está al acecho de cualquier descuido del ego para poner su indeseado aporte a los pensamientos y acciones en cualquier situación. Creo que lo tendríamos que haber conocido antes y nos hubiéramos evitado grandes problemas, pues podríamos haber identificado su inconfundible sello y expulsarlo de nuestros pensamientos y acciones antes que terminen en guerras, muerte y destrucción. Hoy conocimos el poder de Frimost, y estaremos más atentos a su influencia y todo lo que contamina en nuestro interior, para descubrir su presencia antes que llegue a destruir nuestro punto de quietud.

lunes, 13 de enero de 2014

DIARIO DE UN HACEDOR DE ALAS

LUCIFER


“Esta invocación se realiza en día lunes, entre once y doce de una noche serena, a la luz de las rutilantes estrellas. El lugar escogido puede ser una azotea o bien en campo abierto, siendo condición precisa estar seguro de no poder ser visto ni oído por nadie durante la evocación y sus preparativos. Tomarás un pedazo de carbón consagrado y trazarás en el suelo dos circunferencias concéntricas: la primera debe tener unos seis palmos de diámetro y la segunda, unos siete palmos. En el espacio comprendido entre las dos circunferencias escribirás, igualmente con carbón consagrado, las palabras siguientes: EN NOMBRE DE LA SANTISIMA TRINIDAD NO ENTRARAS [+]. En el centro del círculo dibujarás la testa (cara) de Lucifer y debajo su firma…”

Este es el comienzo del ritual de invocación a Lucifer, el demiurgo de las enfermedades. Este demiurgo no tiene nada que ver con el Lucifer conocido y que la iglesia relaciona con el demonio, el diablo, el ángel caído, etc., tampoco con el Lucifer hermano de Yahvé o con Baphomet  o el  Enki sumerio, tampoco con Luzbel o Luxfero alguno, pues Lucifer como demiurgo sólo comparte el nombre pero no los arquetipos de los demás. Las enfermedades conocidas y desconocidas, son en realidad síntomas físicos de trastornos generados en otros planos como el mental y el etérico, son deseos no cumplidos del ego, y cada una de ellas corresponde a un “trastorno” del centro emocional. El asunto de las mal llamadas “enfermedades” es un tema largo y complicado, pues la ecuación tiene muchas variables en distintos planos y estados de consciencia activos y pasivos, que no desarrollaremos ahora. Lucifer concede el beneplácito de manejar las energías de los espacios matriciales correspondientes, relacionadas con los deseos no cumplidos, que son responsables de las mismas, enfermando o curando según éste “maleficio” o “milagro”, genere o no adeptos, sea por medio de adoraciones Marianas o de cualquier otra forma o tipo de ritos como el umbanda, kimbanda, magia negra, san la muerte, etc, etc, para la curación o para la enfermedad.

La contraparte de Lucifer, el demiurgo de la enfermedad, es el demiurgo Raphael, el arcángel de la salud, y su día de influencia es el miércoles (mercurio), cuyo beneplácito es muchas veces necesario para algunos, sin que esto sea malo, pues la sanidad siempre es preferible a la enfermedad. Siempre y cuando la enfermedad no sea por plantilla de existencia y esté en su campo morfico, puede ser sanada por el manejo de las energías correspondientes o por el beneplácito de Lucifer o Raphael. También se le conoce como el ángel de las ciencias de la curación. Fue, según textos de la Cábala, quien le enseño a Noé el poder curativo de las plantas. El libro de Enoc nos dice que sus responsabilidades incluyen la curación de las enfermedades y las heridas de los hombres. Tanto uno como otro cubren los extremos de la dualidad y generan en su proceso, las mismas manifestaciones, pues su resultado emocional, producto del centro del mismo nombre, es la fe como creencia ciega hacia algo o alguien en quien depositar el deseo de sanidad. La fe como creencia es lo que pide la religión a cambio de sus dádivas, y es la inconsciencia total de la consciencia artificial del hombre, sobre un paradigma del centro espiritual, pero procesado por el centro emocional, convirtiendo la fe en adoración. 

No interesa la entidad manifestada o el nombre cabalístico de la misma, hay miles de entidades y nombres según los rituales o creencias del sujeto, todo pasa por Lucifer, pues es el demiurgo de las huestes que cubren todo lo referente a su especialidad. La falta de deseos asegura la salud del cuerpo y la mente a niveles energéticos matriciales, pero no asegura la salud de las enfermedades producidas artificialmente por el hombre, como las inducidas por los alimentos transgénicos, la comida basura, la contaminación del agua y aire,  las vacunas, etc, etc. Como dije en su momento en la entrevista a Morféo, “…Lo que mata al cuerpo es la artificialidad de la existencia, si quiere vivir mucho, aléjese de la civilización moderna y sus venenos.”    

Creo que la frase anterior estará completa con este artículo, y podremos ahora intentar deshacernos de los demiurgos de la enfermedad y la salud para tomar el control y obtener lo que necesitamos para vivir en plenitud. 

DIARIO DE UN HACEDOR DE ALAS


SÚRGAT

"En día domingo, entre las once y doce de la noche, a la luz de la Luna, en una hondonada, procurando no ser visto ni oído por nadie se inicia la ceremonia de invocación a Súrgat. Antes de empezar la evocación deberán barrer y allanar el sitio escogido para que sea fácil el trazado de los círculos. Tomaras un gallo de alas y cola grises y completamente negro del pecho y bajo vientre, y con un cuchillo de mango blanco lo degollarás, pronunciando al mismo tiempo la palabras siguientes: “Recibe, ¡Oh, Súrgat!!”, la sangre de esta víctima que sacrifico en tu honor..."

Este es el comienzo del ritual de invocación a Súrgat, el demiurgo (daimon) de las riquezas. Todo demiurgo como arquetipo de un deseo, sea positivo o negativo, es el encargado de conceder o no tales deseos al hombre, dependiendo para su complacencia, de si el que desea será satisfecho o no con su deseo, pues el trabajo de los demiurgos es mantener la insatisfacción permanente que asegure la firmeza del deseo, deseo que mantiene la esfera revertida para que el control de la humanidad siga en sus manos. Súrgat es el encargado de entregar el deseo de la riqueza que lleva al poder y la codicia; su principal herramienta, como la de todos los demás demiurgos es el ego, por él se manifiestan y trabajan camuflados de pensamientos propios. Cada vez que deseamos desde el ego, invocamos inconscientemente ese deseo, y el demiurgo correspondiente, que conoce nuestro ego, concede o no el deseo, pues si éste es una necesidad que cubre un faltante, no será concedido pues cubriría el deseo.